El número de transacciones realizadas mediante Pix, el medio de pago más popular de Brasil, cayó un 10 por ciento en los tres días siguientes a la publicación de la Medida Provisoria (MP) n.º 1.394/2026, que prohibió las apuestas de cuota fija en el país. Los datos fueron difundidos por el diario Valor Econômico con base en información del Banco Central. La comparación toma como referencia el mismo intervalo de las cuatro semanas anteriores.
Aunque el dato es llamativo, la retracción representa la cantidad de operaciones realizadas a través de Pix y no el volumen financiero movilizado. El sábado 26 se registraron 229.600 transacciones, lo que supone una caída del 11 por ciento en comparación con el promedio de los cuatro sábados anteriores. En tanto, el domingo 27 el total se situó en 165.900, lo que representa una baja del 12 por ciento. Por último, el lunes 28 se contabilizaron 213.000 operaciones, un retroceso del 7,4 por ciento.
Fuentes consultadas por Valor Econômico destacaron que todavía no es posible atribuir en su totalidad la caída de Pix a la decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Tras la publicación de la medida provisoria, las casas de apuestas que estaban previamente autorizadas quedaron incapacitadas para recibir nuevos depósitos, los cuales se realizaban exclusivamente a través de Pix como una forma de reducir el endeudamiento mediante tarjeta de crédito.
Por otro lado, en el mercado ilegal de apuestas, los sitios web y las aplicaciones continúan aceptando Pix e incluso criptoactivos, ya que no están obligados a cumplir con la misma regulación que los operadores que pagaron por la licencia federal.

Bancos evalúan un posible efecto positivo de la prohibición, pero critican la inseguridad jurídica
Según la investigación de Valor Econômico, una parte del sector bancario evaluó de manera positiva la decisión de prohibir las apuestas. La expectativa es que la reducción del gasto en apuestas pueda ampliar los ingresos disponibles de las familias y, en consecuencia, aliviar los indicadores de morosidad. Lula señaló que tomó esta medida drástica para frenar el endeudamiento, si bien el Banco Central no ha señalado a las apuestas como el principal factor detrás del endeudamiento de los hogares.
El banco Citi, citado por Valor, calcula que más de 40 millones de brasileños ya han destinado dinero a las apuestas y que el sector movilizó cerca de 20.000 millones de reales en ingresos brutos durante el primer semestre de 2026. A juicio de los analistas de la entidad, una mayor proporción de ingresos disponibles podría contribuir a mejorar la calidad de los activos de las instituciones financieras, sobre todo entre los clientes de bajos ingresos.
Una de las fuentes señaló que el cambio puede favorecer a los bancos a corto plazo, pero cuestionó la sustitución abrupta de un marco regulatorio aprobado por el Congreso, al tiempo que advirtió sobre los riesgos de inseguridad jurídica y las consecuencias fiscales, temas que ya habían sido abordados por especialistas del sector regulado de apuestas.
El impacto también podría ser más grave para las fintechs. Según un interlocutor de este segmento consultado por Valor Econômico, algunas empresas estructuraron sus operaciones orientadas exclusivamente al mercado de apuestas, mientras que otras poseen una porción significativa de sus ingresos vinculada al procesamiento de pagos o a las remesas internacionales de los operadores. Por consiguiente, la interrupción del mercado regulado tiende a afectar directamente a estos negocios.






























