El cumplimiento normativo para la industria del juego y las apuestas es ahora una disciplina en tiempo real, continua e implacable, como asegura Mike de Graaff, director de Cumplimiento de BetComply. A pesar de la clara evidencia de lo contrario, gran parte de la industria aún no comprende cómo funciona realmente el cumplimiento normativo en los mercados más regulados de la actualidad.
Las viejas formas de pensar persisten, incluso en algunas de las empresas más grandes del sector. “Implementar los procesos. Cumplir con los requisitos. Obtener la licencia. Trabajo hecho, ahora podemos centrarnos en el negocio real”, destaca de Graaff en una charla con SBC News.
Y continúa: “Pero observemos la reciente tendencia de cumplimiento por parte de la UKGC, Spelinspektionen, Kansspelautoriteit y otros, y el mensaje es alto y claro: el cumplimiento normativo es el negocio real”.
Si tomamos como ejemplo el anuncio de la KSA de agosto sobre la monitorización de bases de datos, el regulador neerlandés confirmó que intensificará la supervisión de su base de datos de control (CBD), tras una ronda de comprobaciones automatizadas en la que todos los operadores con licencia mostraron deficiencias.
Algunas fueron menores, mientras que otras fueron más graves. Sin embargo, la KSA no se anduvo con rodeos. Afirmó que la información precisa, oportuna y completa no es opcional. Es la base de una licencia para operar.
El regulador ya ha anunciado que realizará comprobaciones de seguimiento a los operadores este año, y sabemos que se podrán imponer fuertes multas e incluso la revocación de la licencia a quienes no hayan mejorado.
Cumplimiento y cambio de mentalidad
El anuncio de la KSA es interesante más allá de los detalles de la supervisión de datos.
En primer lugar, ilustra que la KSA considera el cumplimiento no como una condición estática, sino como una obligación viva y continua. Los participantes del mercado deben demostrar diariamente que se cumplen las obligaciones y comprender que estas también pueden evolucionar.
En segundo lugar, la KSA deja claro que el cumplimiento no se mide de forma comparativa. El regulador no solo se centra en los peores infractores. Todos están bajo la lupa.
“Este es un cambio de mentalidad que estamos viendo replicarse en toda Europa. Apuesto a que la tendencia no hará más que acelerarse. En el Reino Unido, las comprobaciones de asequibilidad y origen de los fondos se están basando en la visibilidad de los datos en tiempo real. En Suecia, la Spelinspektionen ha estado investigando activamente a varios operadores en relación con sus obligaciones de información”, explica.
Así, remarca que los reguladores se están alineando rápidamente en torno al principio de que si no se puede ver, no se puede regular.
De la obligación a la oportunidad
La implicación más amplia es que los operadores ya no pueden basarse en argumentos sobre la canalización o la estabilidad del mercado para protegerse del escrutinio.
Sí, una prohibición total de la publicidad en los Países Bajos perjudicaría la canalización. Sí, el exceso de regulación corre el riesgo de potenciar el mercado ilegal. Los reguladores lo saben y lo entienden.
El problema es que la confianza pública es ahora la moneda dominante de la regulación. Si los operadores con licencia no demuestran responsabilidad, las restricciones se vuelven políticamente viables. Así es como cobran fuerza los debates sobre las prohibiciones publicitarias y por qué las campañas mal gestionadas y los fallos de cumplimiento tienen consecuencias descomunales.
La lección es simple: el cumplimiento debe integrarse en cada elemento de una empresa. No puede limitarse a un solo departamento, aislado de producto, marketing u operaciones. Cada equipo debe comprender no solo cuáles son las normas, sino también por qué existen, y ser capaz de explicar sus acciones en esos términos. “Pensábamos que teníamos que hacer esto” ya no es suficiente. Puede parecer desalentador, pero también es una oportunidad.
Los reguladores están mostrando sus dientes y castigarán a quienes no cumplan. Los operadores que demuestren una comprensión profunda y proactiva de la regulación están mejor posicionados para prosperar en mercados maduros y estrictamente controlados.
Conviene recordar que incluso las empresas más importantes del sector pueden tropezar. Algunos de los casos de cumplimiento más destacados de los últimos años han sido contra empresas reconocidas. Para los competidores ágiles dispuestos a invertir en una cultura de cumplimiento, esto crea espacio para ser disruptivos y ganar cuota de mercado.
Integrar el cumplimiento normativo en cada decisión y considerarlo como una ventaja competitiva es ahora un verdadero motor de crecimiento.
“El cumplimiento normativo está cambiando. La única pregunta es si están preparados para adaptarse a él”, concluye de Graaff.
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