El fútbol y deporte ecuatoriano atraviesan una situación preocupante en torno a las apuestas y la manipulación de resultados en los últimos meses. Se trata de la aparente presencia de una red criminal involucrada en amenazas, extorsión, intimidación, lavado de dinero e incluso asesinatos de protagonistas del deporte en el país.
El caso que encendió las alarmas fue el asesinato del exjugador de la Selección Nacional de Ecuador, Jonathan González, ocurrido el pasado 19 de septiembre. En ese momento, el exfutbolista de Independiente del Valle vestía los colores del club 22 de Julio, de la Serie B ecuatoriana. Personas cercanas a él contaron que el delantero había recibido en varias oportunidades amenazas de grupos relacionados con las apuestas deportivas.
¿El pedido hacia el jugador? Se reveló que una de las exigencias era que su equipo se dejara ganar para favorecer a otro club. Al negarse, la situación terminó costándole la vida a quien llegó a disputar la final de la Copa Libertadores de América en 2016 con Independiente del Valle.
El hecho tuvo una gran repercusión en todo Ecuador. Con el paso de los días, surgieron versiones que apuntaban a la banda de Los Lobos y a ciudadanos de origen brasileño como parte de los responsables de esta red de apuestas, además de la difusión de testimonios de otros futbolistas que también habrían atravesado situaciones similares.
Las repercusiones de la problemática sobre las apuestas deportivas en Ecuador
Uno de los que opinó sobre este tema fue Sebastián Martínez, consultor en derecho deportivo, quien considera que Ecuador necesita con urgencia un tipo penal específico para abordar este problema: “Hay que controlar el flujo de dinero que entra y sale de ahí (de las casas de apuestas) cuando son cantidades fuertes. Y la UAFE (Unidad de Análisis Financiero y Económico) debería tener la obligación de reportar movimientos inusuales”.
En cuanto al cuidado que debe existir hacia los jugadores y potenciales víctimas, Martínez agregó: “Una cosa es que el sistema esté corrupto, que haya jugadores que tengan un desempeño deportivo distinto basado en las apuestas (…), eso sí afecta al 100 por ciento al organismo, al sistema de competición. Y la intimidación ya es producto de la situación que vivimos en el país en todos los sectores económicos, porque así como los deportistas son intimidados algunas veces por personas o mafias involucradas en apuestas, muchos otros sectores económicos también son intimidados”.
Por último, quien también se pronunció al respecto fue Antonio Gagliardo, ex fiscal provincial de Guayas, quien remarcó que la UAFE debería ejercer un control más riguroso sobre las casas de apuestas en Ecuador: “Hay que controlar el flujo de dinero que entra y que sale de ahí cuando son cantidades fuertes. Y la UAFE debería tener la obligación de reportar movimientos inusuales de personas que manejan grandes cantidades de dinero y son reiterativas en eso”.
Y concluyó: “Esto, lógicamente, es una forma de lavar dinero, porque meten dinero sucio, ganan las apuestas (pronósticos), reciben ganancias y así han lavado el dinero; entonces, debe haber una acción y control efectivos por parte de la UAFE”.
Preocupación por el aumento de la violencia en el fútbol ecuatoriano
El fútbol ecuatoriano atraviesa una de sus mayores crisis, marcada por la violencia, el crimen organizado y la manipulación de resultados. En apenas un mes, tres futbolistas fueron asesinados en circunstancias que las autoridades relacionan con las apuestas ilegales y el narcotráfico. El caso más impactante fue el que ya se mencionó sobre Jonathan “Speedy” González, acribillado tras negarse a perder un partido, en medio de amenazas constantes. Su muerte reflejó el grado de control que las mafias ejercen sobre jugadores, especialmente en clubes de la Serie B, donde las estructuras son más frágiles y la protección institucional casi inexistente.
Las investigaciones apuntan a redes criminales que utilizan el fútbol como herramienta de lavado de dinero y extorsión. Según la ONU, el deporte mueve más de 1,7 billones de dólares anuales en apuestas ilícitas a nivel mundial, y Ecuador no es la excepción. Informes locales detectaron amaños en al menos cinco partidos de la segunda división, con dirigentes sobornados y futbolistas amenazados con armas para alterar resultados. Incluso se mencionan conexiones de algunos clubes con organizaciones como Los Choneros, vinculadas al narcotráfico.
En medio del caos, el gobierno intenta ordenar el mercado legal de apuestas mediante un nuevo registro de operadores, aunque el control sigue siendo limitado. El Servicio de Rentas Internas informó que más de 60 empresas ya se inscribieron, pero muchas siguen actuando por fuera de la ley. Mientras tanto, referentes como Enner Valencia y exjugadores extranjeros advierten que el fútbol ecuatoriano se ha convertido en un terreno peligroso, donde la pasión por el deporte convive con el miedo, la corrupción y el poder de las mafias.

























