El Poder Ejecutivo de Paraguay publicó en mayo un decreto para reglamentar la Ley N° 7438/2025 para modificar y ampliar la Ley N° 1016/1997, que establece el régimen jurídico para la explotación de los juegos de suerte o de azar con el propósito de actualizar, modernizar y fortalecer la regulación del sector.
Javier Balbuena, abogado, director de Gaming Consultores y ex-presidente de la Comisión Nacional de Juegos de Azar (CONAJZAR), conversó con SBC Noticias para analizar en profundidad el nuevo marco regulatorio para la industria en el país.
La norma representa uno de los cambios más relevantes de la última década para el mercado local, al actualizar un sistema que había quedado rezagado frente a la expansión del juego digital y a la creciente complejidad del mercado.
El especialista repasó los principales objetivos de la ley, los cambios institucionales que introduce —en especial la nueva relación entre CONAJZAR y la DNIT—, el desempeño económico récord del sector y los desafíos estructurales que aún enfrenta la industria para consolidarse como un espacio atractivo para la inversión y el desarrollo sostenible.
Un nuevo marco legal: alcances y primeras dudas
Balbuena explicó que la Ley N.º 7438/2025 nació con el objetivo de corregir vacíos normativos evidentes y modernizar un marco legal que ya no respondía a la realidad del sector. Según señaló, la norma introduce mayor claridad en los procedimientos de licitación, adjudicación y homologación de reglamentos, con un fuerte énfasis en la transparencia y en la coordinación entre organismos del Estado.
Uno de los avances más relevantes es la incorporación expresa de modalidades digitales y nuevas formas de explotación del juego, que hasta ahora no estaban adecuadamente contempladas. No obstante, el ex titular de CONAJZAR advirtió que el país aún se encuentra en una etapa muy temprana de implementación, por lo que será necesario al menos un año de funcionamiento pleno para evaluar la eficacia real del nuevo esquema institucional.
En ese sentido, Balbuena manifestó ciertas reservas respecto de la agilidad del sistema creado por la ley, al considerar que la superposición de instancias administrativas podría convertirse en un obstáculo operativo. A corto plazo, sostuvo, la prioridad es ordenar y uniformar los procedimientos; mientras que, en el mediano plazo, el desafío será consolidar un modelo regulatorio moderno, transparente y sostenible.
Cambios institucionales y coordinación regulatoria
Sobre la transformación de la CONAJZAR en un órgano desconcentrado de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), Balbuena describió el proceso como una reestructuración profunda. En la práctica, explicó, la DNIT pasa a cumplir un rol de supervisión estratégica, con foco en la homologación de lineamientos, el control tributario y la coordinación interinstitucional, mientras que la CONAJZAR mantiene su especialización técnica en regulación y fiscalización del juego.
Este nuevo esquema obliga a adaptar procesos internos y mecanismos de aprobación, con la intención de mejorar la coherencia administrativa y la transparencia. Sin embargo, el abogado subrayó que el verdadero reto será asegurar que esta integración no afecte la capacidad técnica ni la rapidez de respuesta del regulador frente a las necesidades del mercado.
En paralelo, Balbuena destacó el rol que tendrá la nueva Dirección General de Juegos de Azar, concebida como un órgano técnico-ejecutivo. Su función será desarrollar políticas de control, producir estadísticas, supervisar la ejecución de concesiones y actuar como nexo operativo entre la CONAJZAR, la DNIT y los operadores. El éxito del modelo, afirmó, dependerá de una coordinación efectiva entre las tres instancias, evitando duplicaciones y burocracia innecesaria.
Crecimiento récord e impulso de las modalidades digitales
Al analizar los últimos resultados financieros del sector, que muestran ingresos acumulados superiores a los 177 mil millones de guaraníes hasta octubre (superando ya todo el año anterior), Balbuena señaló que el crecimiento responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales.
Por un lado, recordó que la normativa y los contratos vigentes establecen ajustes automáticos de cánones y participaciones, lo que genera un aumento progresivo de la recaudación año tras año. A esto se suma la expansión sostenida de las modalidades digitales, la formalización de operadores que antes actuaban en la informalidad, una mayor confianza del público en la oferta regulada y una fiscalización más estricta.
En cuanto a las modalidades que lideran este incremento, Balbuena identificó claramente al juego online como el principal motor, con las apuestas deportivas digitales a la cabeza. También destacó el crecimiento de los casinos online regulados, la revitalización de la quiniela y los sorteos tradicionales tras la apertura del mercado, y el impacto positivo de la reconversión de tragamonedas hacia entornos cerrados y controlados. Modalidades como el bingo electrónico y los juegos instantáneos, agregó, aportan dinamismo y atraen a nuevos perfiles de jugadores.
Desafíos pendientes: inversión, control y sostenibilidad
De cara al futuro, Balbuena afirmó que el principal desafío del sector regulado es convertirse en un ámbito verdaderamente atractivo para la inversión. Esto implica abrir el mercado no solo a la explotación de juegos, sino también a proyectos vinculados con tecnología, servicios, infraestructura digital, procesamiento de datos y desarrollo de software especializado.
A su juicio, si el sector logra ofrecer reglas claras, previsibilidad y seguridad jurídica, podrá atraer capital nacional e internacional, generar empleo formal y aumentar de manera sostenida su contribución a las finanzas públicas. Al mismo tiempo, remarcó la necesidad de reforzar la fiscalización, combatir la clandestinidad y el lavado de activos, y profundizar las políticas de protección al jugador.




























