En una entrevista exclusiva con SBC Notícias Brasil, Leandro Pamplona, abogado y socio fundador de Bonetti, Krugen & Pamplona Advogados, contextualizó la prohibición de los casinos físicos en el país, comentando la imagen actual de la industria del juego y el futuro del sector en el territorio, y destacando la diferencia entre las loterías estatales y municipales y su importancia para el ecosistema del juego.
La última ruleta que giró en el Copacabana Palace en 1946 marcó no solo el fin de los casinos en Brasil, sino también el inicio de una narrativa moralista que asociaba el juego con el pecado, la marginalidad y la inmoralidad.
Según Pamplona, esta decisión histórica estuvo fuertemente influenciada por Darcy Vargas, esposa del entonces presidente Eurico Gaspar Dutra, quien “vendió la idea de que las apuestas eran algo demonizado, contrario a las buenas costumbres brasileñas de la época”. Desde entonces, según el abogado, la industria ha sido estigmatizada, y esta carga cultural persiste hasta la actualidad.
Con los casinos fuera del mapa legal, el jogo do bicho (juego de azar con animales) se expandió y, a pesar de ser considerado un delito, se convirtió en parte de la vida cotidiana. Pamplona enfatizó que, si bien el juego está presente en la cultura brasileña, la actividad continuó siendo tratada con prejuicios: “Las apuestas se estigmatizaron como algo negativo, como algo contrario a la moral y las buenas costumbres. En teoría, quien juega no es una buena persona”.
Esta visión moralista también crea una contradicción visible: muchos brasileños que se oponen públicamente al juego viajan a países vecinos para jugar en casinos.
En Rio Grande do Sul, explicó Pamplona, a la gente le encanta ir a Punta del Este por las salas de juego. El abogado enfatizó que la mayoría de estas personas, que dicen estar en contra de las apuestas, son las primeras en cruzar la frontera para impulsar la economía uruguaya a través del juego.
Para quienes trabajan en el sector, incluido el legal, el estigma persiste: “Me preguntan si soy abogado de casas de apuestas”.
El origen de esta “demonización del juego” es cultural. Sin embargo, Pamplona cree que Brasil está experimentando una ruptura decisiva con este pasado.
Incluso con el fuerte prejuicio que aún pesa sobre las empresas del sector, se está produciendo un cambio: “El juego es parte de nuestra cultura. El fútbol es un juego. A los brasileños les gusta jugar, pero no pueden admitirlo públicamente”.
Cómo cambiar la imagen de la industria del juego
Pamplona cree que la clave para cambiar la imagen del mercado reside, ante todo, en distinguir claramente entre el juego legal y las operaciones ilegales. Señala que muchas empresas cumplen las normas, pagan impuestos y generan empleo, mientras que otras operan completamente al margen de la ley y es necesario combatirlas.
Como ejemplo, el abogado citó un estudio reciente que indica que si tan solo el 5 por ciento de las operaciones ilegales se eliminara del mercado y esa parte migrara al sistema legal, los ingresos ya experimentarían un aumento significativo.
“Las empresas de apuestas online crean un ecosistema que involucra a abogados, contadores, anunciantes y periodistas. Esto sucede en todo el mundo”, afirmó Pamplona.
En el caso de los casinos físicos, el impacto económico podría ser aún mayor, generando empleos directos e indirectos, impulsando el turismo y el desarrollo regional. Ciudades como Gramado podrían ganar nuevos atractivos con la presencia de negocios como casinos físicos y loterías. Para cambiar la percepción negativa de la sociedad, Pamplona aboga por una acción coordinada de la industria, aunando esfuerzos para comunicar claramente los beneficios.
“Necesitamos demostrar que esta es una industria seria que genera ingresos, emplea y protege a los jugadores, como cualquier otra actividad económica legítima”, declaró Pamplona.
El futuro del mercado del juego en Brasil
Para el abogado, el futuro de la industria de las apuestas en Brasil depende directamente de cómo el gobierno gestione las operaciones ilegales. Advierte que, mientras las empresas con buena reputación se enfrentan a aumentos de impuestos, incertidumbre jurídica y constantes cambios regulatorios, los operadores ilegales siguen operando libremente, sin pagar impuestos, sin sede en el país y sin generar empleo.
Esta competencia desleal, según Pamplona, ahuyenta a los inversores y daña la imagen de quienes operan dentro de la legalidad. El abogado también destacó la necesidad de una acción gubernamental más amplia para combatir la ilegalidad, involucrando a organismos como la Policía Federal, la Policía Civil e instituciones financieras como el Banco Central de Brasil (BCB).
“Mientras los operadores legales se esfuerzan al máximo para cumplir con los requisitos de la SPA (Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda), los operadores ilegales se relajan y ganan dinero. Es una situación muy compleja”, declaró Pamplona.
El abogado también cuestionó por qué una empresa extranjera invertiría en Brasil si sabe que sus competidores no pagan impuestos, no tienen sede en el país y no tienen nómina, pero continúan “llenándose los bolsillos de dinero”.

























