Los inversores españoles ponen en duda las condiciones de salida a Bolsa de Cirsa

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La salida a Bolsa de Cirsa, que podría convertirse en la mayor oferta pública inicial en España desde 2015, no termina de convencer a los principales inversores institucionales del país. Aunque la empresa ya realizó su presentación formal a analistas y bancos colocadores, la mayoría de las gestoras españolas han optado por mantenerse al margen. 

Según explicaron, las dudas no solo se deben al “contexto actual del mercado o a la valoración propuesta”, sino a un posible rechazo a invertir en compañías del sector del juego.

El fondo estadounidense Blackstone, dueño de Cirsa, había puesto en marcha el proceso con la expectativa de colocar cerca de 2.000 millones de euros entre acciones existentes y nuevas, aunque sin ofrecer de momento cifras oficiales.

El plan inicial contemplaba que el 80 por ciento de los títulos salieran de la participación de Blackstone, mientras que el 20 por ciento restante serían acciones nuevas destinadas a fortalecer el balance de la compañía. Sin embargo, en las reuniones celebradas la semana pasada, algunas de las principales gestoras locales ya habrían transmitido su negativa a participar, argumentando políticas internas contra empresas de la industria del juego y las apuestas.

De acuerdo con la prensa española, esta postura no es nueva. Desde hace varios años, múltiples fondos de inversión del país, incluyendo grandes nombres como Bestinver, Mutuactivos, March A.M. o Santander A.M., aplican “filtros éticos” que impiden la inversión en sectores considerados “controvertidos”. Así, en ese grupo entran no solo las apuestas, sino también armamento, tabaco o empresas con actividad en territorios ocupados. Aunque algunos de estos fondos cuentan con políticas más flexibles, la tendencia general ha sido evitar cualquier tipo de vinculación con el juego, tanto online como presencial.

Para Blackstone, este panorama complica la operación, especialmente si se considera que uno de los argumentos clave de la OPV era atraer capital español. La empresa catalana, con sede en Terrassa, representa un actor dominante en el mercado del juego en España y Latinoamérica, y buscaba apoyarse en estos mercados para reforzar el atractivo de la oferta. Sin embargo, la resistencia de los inversores nacionales podría obligar al fondo a ampliar su búsqueda en otros mercados europeos o incluso replantear el calendario previsto.

En paralelo, la incertidumbre en torno a la valoración de la compañía también han influido en las dudas de los potenciales compradores. Algunos analistas consultados por Cinco Días señalaron que, si bien Cirsa “muestra cifras sólidas y márgenes atractivos, las expectativas de precio podrían resultar elevadas en un entorno de tasas altas y bajo apetito de riesgo”.

La última actualización de Blackstone sobre la salida a Bolsa de Cirsa

La semana pasada, Blackstone multiplicó por doce el dividendo que se otorgó como accionista de Cirsa, poco antes de su inminente debut en el mercado bursátil. 

A través de una remuneración de 230 millones de euros con cargo a prima de emisión, el fondo estadounidense canalizó esta operación mediante LHMC Midco, la sociedad que utiliza para mantener su participación en el grupo del sector del juego. 

El dato, que figura en el folleto presentado ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), representa un payout del 161 por ciento respecto al beneficio neto ajustado de la compañía, como informaron los medios internacionales.