Ya sea con la mudanza del Tottenham Hotspur a su estadio de última generación en el norte de Londres o con la reciente inauguración del Hill Dickinson Stadium del Everton FC, los clubes de fútbol inglés ya no ven la construcción de nuevos recintos como una simple necesidad, sino como una oportunidad para redefinir su identidad y la forma en que son percibidos.
La misma tendencia se observa en Estados Unidos, donde franquicias de la NBA y la NFL como Los Ángeles Clippers, Buffalo Bills y Tennessee Titans están construyendo nuevos estadios multipropósito o llevando a cabo renovaciones de gran escala para alinearse con las expectativas de la próxima generación de aficionados.
Explicando estas tendencias de nuevos estadios y proyectos de reconversión a ambos lados del Atlántico, Martin Nanni, Chief Solutions Officer de Globant, habló con Insider Sport sobre por qué los recintos deportivos se están transformando en “centros multipropósito para conciertos, deportes electrónicos y otros eventos de gran escala”.
Nanni también profundizó en las diferencias entre los enfoques de propietarios del fútbol inglés y dueños de franquicias deportivas estadounidenses, por qué las infraestructuras digitales están respondiendo a la evolución del fan y las similitudes entre los estadios de ambos mercados.
Martin Nanni, Chief Solutions Officer de Globant: “Los estadios cumplen un propósito más amplio”
¿El aumento de nuevos estadios y remodelaciones en el fútbol inglés demuestra el valor comercial de adoptar tecnologías de nueva generación para mejorar la experiencia y los ingresos en días de partido?
“Los estadios cumplen un propósito mucho más amplio que simplemente ver un partido. Hoy son destinos donde cada punto de contacto puede generar valor comercial.
“En Estados Unidos ya vemos el impacto de incorporar tecnología desde la etapa de diseño. En el Intuit Dome, por ejemplo, más de 400.000 aficionados en los primeros seis meses han utilizado acceso biométrico y tiendas sin cajeros en más de 40 puntos de venta. Esto ha reducido significativamente las filas y acelerado las transacciones hasta cuatro veces más que en recintos tradicionales.
En Europa, sin embargo, el enfoque está puesto en recorridos sin contacto habilitados por tecnología NFC y soluciones móviles.
En el Reino Unido, el nuevo estadio Hill Dickinson del Everton es un excelente ejemplo de cómo los clubes empiezan a adoptar este enfoque. Es un ícono arquitectónico, pero también parte de un proyecto de regeneración urbana destinado a convertir la zona del Bramley-Moore Dock en un destino más allá de los días de partido.
La oportunidad ahora está en dar un paso más e integrar capas digitales que no solo preserven la herencia del club, sino que hagan fluido el viaje del aficionado. Con nuestra división Sportian estamos desarrollando sistemas operativos que integran ticketing, engagement y datos operativos en un mismo entorno conectado.
Eso es lo que volverá sostenibles a largo plazo a los estadios del Reino Unido, convirtiéndolos en destinos de entretenimiento”.
¿Los ejecutivos están reconociendo más rápido el valor comercial de realizar eventos fuera de los días de partido? ¿Cómo ha evolucionado esto?
“Sí, y se ha vuelto esencial para el modelo de negocio. Un recinto moderno no puede permanecer inactivo entre partidos; debe ser un destino activo todo el año.
Estamos viendo un cambio claro: los clubes y propietarios ya no piensan en sus estadios solo como templos del fútbol, sino como centros multipropósito que albergan conciertos, deportes electrónicos y eventos masivos. La misma infraestructura digital que soporta un día de partido puede potenciar estas experiencias, desde el acceso sin fricción hasta contenido personalizado.
El Tottenham Hotspur Stadium fue diseñado con uso dual en mente: alberga partidos de Premier League, juegos de la NFL, boxeo y grandes conciertos. Esa flexibilidad inserta al estadio en la vida cultural y comercial de Londres”.
Los estadios en Estados Unidos también evolucionan rápidamente. ¿Cuáles son las similitudes y diferencias respecto a por qué los propietarios de franquicias también están construyendo o remodelando?
“Las ambiciones son similares: generar más ingresos y fortalecer la conexión con los aficionados.
La diferencia radica en la velocidad con la que se integra la tecnología. En Estados Unidos, la innovación digital se diseña desde el inicio, permitiendo que la infraestructura soporte desde accesos fluidos hasta programas personalizados de fidelización y engagement.
La tecnología permite profundizar la relación con el aficionado. Hoy, un gran porcentaje del público en un partido sigue siendo anónimo. ¿Hasta dónde podría llegar el engagement si la experiencia se extendiera antes y después del encuentro?
En Europa, la adopción es más gradual, con mayor énfasis en preservar la arquitectura y la atmósfera —y menor apetito por biometría en comparación con EE.UU. En su lugar, NFC, integración móvil y capas digitales serán los impulsores reales de los recorridos del fan.
En Inglaterra, el foco tradicional ha sido la arquitectura, la atmósfera y la herencia, elementos vitales para la identidad del fútbol. Pero si la tecnología no se integra junto a esos elementos, existe el riesgo de que la experiencia se sienta tradicional en un momento en que las expectativas del fan avanzan rápidamente”.
¿Qué pueden aprender entre sí los propietarios de clubes ingleses y los dueños de franquicias estadounidenses?
“Es un contraste interesante. Los clubes ingleses podrían ser más ambiciosos en cómo utilizan la tecnología para mejorar el recorrido del aficionado. Innovaciones como el acceso sin fricción, el engagement personalizado o el comercio fluido dentro del estadio muestran cómo las herramientas digitales pueden transformar no sólo las operaciones, sino también la atmósfera.
Un ejemplo es el Intuit Dome, que usa tecnología móvil para compras sin caja registradora, posicionando esta solución como parte de una experiencia más amplia. Estos sistemas aceleran procesos, reducen filas y permiten estudiar cómo interactúan los asistentes con el recinto.
Por otro lado, las franquicias de EE.UU. pueden aprender del fuerte sentido de tradición y comunidad del fútbol inglés. Los aficionados valoran la historia tanto como la comodidad y la conveniencia. El futuro del diseño de estadios vendrá de combinar ambas fortalezas: ecosistemas digitales avanzados con la herencia y cultura que mantienen el vínculo emocional con los clubes”.
¿Por qué los stakeholders están mostrando tanto interés en áreas de hospitalidad premium y paquetes VIP en los nuevos estadios?
“En parte es una cuestión comercial, pero también un mensaje de marca. Se trata de exclusividad, conveniencia y prestigio.
La hospitalidad se está convirtiendo en una vitrina de cómo los clubes quieren posicionarse globalmente, combinando lujo con innovación digital para elevar su imagen”.
¿Por qué es importante conservar algo del legado del estadio anterior al construir uno nuevo?
“La herencia es una moneda emocional. Ignorar esto en un nuevo estadio puede generar distancia entre el club y su comunidad más leal, especialmente en el fútbol inglés.
Preservar el legado no implica resistirse al cambio: puede integrarse en el nuevo entorno a través de la arquitectura, espacios dedicados a memorabilia o narrativas digitales que celebren momentos históricos junto a las nuevas experiencias.
Los recintos más exitosos son aquellos que logran sentirse modernos y familiares al mismo tiempo, ofreciendo un sentido de hogar mientras llevan la experiencia al futuro”.
¿Cuál es la omisión más evidente que has visto en algunos nuevos estadios respecto a mejorar la experiencia del aficionado?
“A menudo, lo que falta es la capa digital. Podés tener una obra arquitectónica impresionante, pero si los aficionados siguen haciendo filas eternas por comida o luchando por conectarse al WiFi, la experiencia se diluye rápidamente.
La diferencia está en la integración: que todo funcione en conjunto. En los recintos donde esto se prioriza, los fans pasan menos tiempo esperando y más tiempo inmersos en el evento.
Para muchos estadios nuevos, especialmente en el Reino Unido, esta sigue siendo la mayor oportunidad: igualar la calidad del entorno físico con la misma calidad de experiencia digital”.
¿Qué puede hacer un estadio de última generación por la marca de un equipo, en el Reino Unido o EE.UU.?
“Un estadio puede redefinir cómo se percibe a un club. Es más que un recinto: es la primera impresión para aficionados, jugadores, patrocinadores y audiencias internacionales.
Cuando se hace bien, un estadio nuevo transmite ambición —ya sea por sus credenciales de sostenibilidad, su diseño innovador o su capacidad para albergar eventos globales—. Se convierte en parte de la identidad de marca, moldeando cómo el club se posiciona en el deporte y el entretenimiento.
Para equipos del Reino Unido y EE.UU., un estadio moderno no es solo una actualización operativa: es una herramienta estratégica para crecimiento y reconocimiento global”.
































